COMUNICACION Y JUEGO …una mutua interacción - Prof. José Jorge Chade

20 / 03 / 2021 | Material Educativo
 COMUNICACION Y JUEGO …una mutua interacción -    Prof. José Jorge Chade

 

 

COMUNICACION Y JUEGO ?una mutua interacción   

Prof. José Jorge Chade

El juego es un acto comunicativo, porque presupone la presencia de otro. Incluso si juegas solo, hay al menos dos, porque es como si estuvieras jugando contigo mismo o con el juego en sí. Este compartir permite distinguir, según Donald Woods Winnicott, entre ensueño e imaginación: la fantasía imaginativa (que es estimulada por el juego) enriquece la vida con nuevos significados y da nuevas ideas para la acción; mientras que la ensoñación es producto de un aislamiento, que inhibe hasta que interfiere con el equilibrio psíquico de la persona.

El patio de juegos o el Parque de Juegos brinda a los niños la oportunidad de activar su imaginación imaginativa y al mismo tiempo estimular la actividad cognitiva.

REGLAS: Los juegos propuestos en el Patio tienen reglas. La regla es el presupuesto y la creación del juego y se puede comparar con la estructura del lenguaje, que permite que los interlocutores se comuniquen. No hay juego sin reglas. En los niños, la conciencia del respeto a las reglas nos permite comprender su nivel de aprendizaje de las estructuras formales.

TRANSMISIÓN: Otra función importante de la actividad lúdica se refiere a la transmisión de conocimientos de un jugador a otro, de una gran cantidad de conocimientos y nociones, muchos de los cuales se aprenden durante la creación repetida de un juego.

EVOLUCIÓN Y SOCIALIZACIÓN: Los sociólogos contemporáneos creen que la actitud lúdica es capaz de hacer evolucionar la comunidad, la  unión en el sentido de socialización.

APRENDER A SER GRANDE: De adultos, la capacidad de saber jugar se convierte en la capacidad de saber trabajar, dado que, entre las dos áreas encontramos importantes paralelos y las mismas condiciones básicas: - capacidad para controlar impulsos agresivos-destructivos o transformarlos en constructivos; (Donald Woods Winnicott (Plymouth, 7 de abril de 1896 - Londres, 28 de enero de 1971) fue pediatra y psicoanalista.) - capacidad para llevar a cabo planes preestablecidos, más allá del resultado o placer inmediato, tolerando frustraciones momentáneas, ante los resultados finales; - capacidad de pasar del principio del puro placer (fuente del egocentrismo) al principio de realidad, que le permite experimentar el placer respetando las reglas sociales.

 

 

EL JUEGO Y EL JUGAR SON UNA COSA SERIA

La actividad lúdica implica la obediencia a un determinado sistema de reglas, por lo que es divertido, pero también, proyectos y entrenamiento, con un papel central en la dinámica inherente al desarrollo de la inteligencia. El juego contiene los atributos esenciales de la dimensión afectiva, cognitiva, motora, relacional y competitiva y expresa un intercambio social. En el juego hay una suspensión de la dimensión temporal (que, en el niño, es completa) y prevalece la dimensión instintiva e instintiva y esto implica un funcionamiento caracterizado por la ?descarga? y la satisfacción. Cuando en el juego se da espacio a la creatividad, se favorece el crecimiento emocional y cognitivo y se crean personalidades que no seguirán pasivamente órdenes. El juego se ha incluido en muchos programas de rehabilitación psíquica y psicoterapéutica, porque estimula el desarrollo intelectual y el sentido motor y también permite captar señales que indican la situación afectivo-emocional del niño y proponer soluciones si surgen problemas.

EL ASPECTO NEUROBIOLÓGICO DEL VÍNCULO ENTRE APRENDER Y JUGAR

Según los psicólogos del aprendizaje, cuanto más compleja es la técnica para aprender, menor es el nivel óptimo de motivación requerido para el aprendizaje rápido (ley de Yerkes-Dodson). El juego, por lo tanto, puede proporcionar los medios para reducir el exceso de tensión y frustración. Queriendo hacer una breve mención del aspecto neurobiológico del vínculo entre el aprendizaje y el juego, entonces, debemos tener en cuenta que los seres humanos tenemos una gran capacidad para aprender y registrar nueva información de manera inconsciente, ya que adquirimos un "no" -memoria asociativa "incluso en ausencia de aprendizaje consciente o declarativo. La memoria declarativa se basa en el aprendizaje y la memorización activa y depende de la región temporal del cerebro que incluye el hipocampo. Si el hipocampo y las estructuras relacionadas se lesionan o destruyen, el sujeto pierde la capacidad de aprender nuevos recuerdos y acceder a recuerdos recientes.

.El aprendizaje habitual ocurre, sin embargo, cuando la información se registra sin saberlo, por repetición o proceso de prueba y error, y estos recuerdos se almacenan en otra región del cerebro (ganglio basal). Los monos con lesiones en el hipocampo, a diferencia de los hombres con lesiones similares que tienen dificultades para aprender ciertas tareas, son capaces de realizar los ejercicios con normalidad, quizás por costumbre. Aunque no existe un verdadero "centro de placer", las sensaciones placenteras dejan una huella inconfundible, que algunos neurocientíficos han podido "ver" gracias a la resonancia magnética funcional. Las investigaciones muestran que ciertos circuitos cerebrales y algunos neurotransmisores están involucrados en despertar en nosotros sensaciones relacionadas con el esfuerzo por lograr algo y el sentimiento experimentado al alcanzar la meta. Ahora sabemos que las emociones se refieren a construcciones que involucran procesos activos, adaptativos y crecientes. (Asociación Instituto Psicosocial)

En el campo neurofisiológico, Panksepp, quien expuso su investigación en el texto de Neurociencia Afectiva, afirmó que, para comprender el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, es necesario investigar la actividad del sistema emocional cerebral que media la conducta lúdica, localizada en el área temporoparietal.

DAR SENTIDO A LA REALIDAD

Para nosotros que nos ocupamos de la educación, la dirección del sentido de la realidad y de las personas que hacen y viven la realidad es un problema central. La identidad de los individuos, en particular de los niños, pasa por la dialéctica entre la percepción concreta de la realidad como base material, física y la construcción del sentido (dirección y sentido) que la realidad asume para nosotros. El juego, la dimensión lúdica de la existencia (que para el niño no es un simple paréntesis, sino que invierte todo su ser), puede ser un fuerte elemento de construcción del sentido de la realidad. El juego siempre ha estado suspendido entre lo real y lo "virtual", entre la concreción de la realidad y la ilusión de los sueños ... entre la realidad y la fantasía. El juego, como se mencionó, existe solo en presencia de un acto libre y voluntario de un sujeto que acepta jugar: en ese momento se ingresa al "círculo" del juego, o más bien una realidad dentro de la realidad. Nos movemos en un área que tiene "sus" reglas y que, a menudo, solo quienes juegan (y por tanto conocen el juego) conocen y comprenden. Jugar es salir de los circuitos de la vida cotidiana, de la realidad y entrar en una realidad diferente en la que ya no son lo que eran. Luego, el juego termina y volvemos a donde estábamos antes. Pero se pueden cambiar muchas cosas, dentro y fuera de nosotros. El juego no es indiferente. Las dimensiones educativas del juego El juego y las actividades lúdicas son, por tanto, uno de los pilares sobre los que construir la organización de un marco de actividades a ofrecer a los niños. El Patio de Juegos implica la conciencia del entrelazamiento de diferentes dimensiones que son esenciales para el desarrollo integral del niño.

La dimensión biológica: los efectos de las actividades lúdicas sobre la dimensión biológica están fuera de toda duda. Es uno de los temas más conocidos y adquiridos desde hace algún tiempo. Todo el mundo sabe cómo el cuerpo puede beneficiarse de la práctica motora: las grandes funciones respiratorias y circulatorias ...

La dimensión cognitiva: inteligencia psicomotora: la pregunta es un poco más delicada: ¿podemos hablar de la influencia del juego en la dimensión "cognitiva" de la personalidad? ¿Desempeña un papel en el desarrollo intelectual del niño? La escisión del ser humano en dos sustancias de distinta naturaleza, el alma y el cuerpo, son el prejuicio oculto detrás de la idea que se cultiva desde hace mucho tiempo. Por nuestra parte, rechazamos por completo estas formas de dualismo y consideramos al niño como una totalidad actuante, una unidad psicomotora. Es claro que, desde este punto de vista, las conductas motoras corresponden a una forma de ser y actuar de la persona que se compromete, aunque con diferentes medios, en el plano físico de manera igualmente intensa como en la conducta verbal. La personalidad puede expresarse con igual riqueza en diferentes niveles y registros, y por tanto también desde el nivel motor. ¿Qué hace el patio de juegos al respecto? Partiendo de sus actividades sensoriales, de sus percepciones constantemente rectificadas, de sus movimientos, de sus manipulaciones, de los juegos, del conjunto de sus conductas motoras que el niño aprende y desarrolla. Se puede decir verdaderamente que es el florecimiento de la inteligencia psicomotora lo que está en el origen de la inteligencia formal del adulto. La inteligencia y la motilidad están, por tanto, unidas por un movimiento dialéctico: gracias a su construcción progresiva a partir de intercambios motores con el entorno, la inteligencia aparece condicionada por la motilidad y en virtud de la proyección retroactiva de sus esquemas sobre la acción y en la acción misma. capaz de producir motilidad.

La dimensión social y relacional: comunicación motora: la dimensión social también puede estimularse seriamente mediante la práctica lúdica. Primero, la mayoría de las actividades lúdicas se realizan en grupos. Lo que caracteriza a este tipo de actividad es, por tanto, la comunicación motora. El lenguaje es significativo: el campo de actividad (el Patio de Juegos) es el lugar de un "encuentro" motor y lúdico, donde los participantes crearán un "intercambio". Ya no hay solo acción: ahora hay interacción. El comportamiento de un individuo adquiere un nuevo significado si está conectado al comportamiento de sus compañeros. Es fácil comprender el gran valor educativo que entonces puede invertir la comunicación motora.

La dimensión afectiva: El Patio de Juegos constituye el espacio lúdico-motor es un espacio social y emocional. El niño se proyecta con fuerza en la forma en que percibe un obstáculo, un espacio, un objeto, un compañero. Las conductas motoras están impregnadas de un inconsciente motor que es responsable del éxito o fracaso de una acción, de una conducta. La afectividad se convierte entonces en la piedra angular de las conductas motoras. Si es cierto que la práctica motora y lúdica nos obliga a poner en juego los recursos más profundos de nuestra personalidad, hasta el punto de provocar la identificación de un inconsciente motor, entonces la importancia de esta interacción entre juego, comunicación y relación es evidente.

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